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Bethany Hamilton: La historia de la surfista que perdió un brazo y continuó surfeando

La historia de Bethany Hamilton

Bethany Hamilton estaba destinada a ser surfista, una de las mejores. Sus padres eran amantes de este deporte y, antes de que ella naciera, se mudaron a la cuna del surf: Hawaii. Allí nació la joven en 1990, a la que inculcaron el amor por las olas desde sus primeros años de vida. Aprendió a cabalgar el mar casi al mismo tiempo que a andar, y con cuatro años ya practicaba esta disciplina. Desde ese momento, el agua se convirtió en su elemento.

Primeros años de Bethany Hamilton en el surf

Entregada a la tabla, participó en su primera competición, Rell Sun, con ocho años. Ganó en las dos disciplinas en las que intervino: la de shortboard y la  de longboard para niñas entre siete y nueve años. Su carrera profesional despegaba en ese momento, llegando a consolidarse en el año 2000. Con diez años, se inscribió en el campeonato anual de Haleiwa Menehune y ganó en la disciplina de chicas menores de once años y en el de mujeres menores de 15 años. Además, quedó segunda en la mixta de menores de doce años. Una auténtica fuera de serie. A raíz de este torneo, la joven eligió a Rip Curl como patrocinador con la intención de convertirse en surfista profesional.

Bethany Hamilton

El surf se convirtió en su trabajo y su pasión. Cuando no estaba entrenando para alguna competición, lo hacía por diversión. Un día como cualquier otro, cuando tenía 13 años, se desplazó a la playa con sus amigos. Tabla en mano, se sumergió en el mar y, cuando el agua le cubría, se sentó sobre la tabla junto a una amiga. Allí estaba esperando las olas. Tenía su brazo izquierdo debajo del agua cuando un tiburón la atacó y se lo arrancó por debajo del hombro. La herida era muy grave y comenzó a perder mucha sangre. Sus compañeros la trasladaron con urgencia al hospital, donde la operaron. No había ninguna solución más allá de aprender a vivir con un solo brazo.

Tras el accidente de Bethany Hamilton

A pesar del trauma desencadenado del accidente, Bethany no dudó en ningún momento acerca de su pasión: no iba a dejar el surf. Habían pasado solo diez semanas cuando volvió a surfear. Para ello, tuvo que adaptar una tabla, hecha a mano, para que fuera más gruesa y sencilla de utilizar. Antes que nada, tuvo que aprender a nadar con un brazo y, poco a poco, volvió a surfear como antes. Tan solo un año después recibió su siguiente galardón: el premio ESPY al mejor regreso de un deportista.

Su conmovedora historia quedó plasmada en una autobiografía que Bethany escribió en 2004 llamada Soul Surfer: A true story of Faith, Family, and Fighting to Get Back on the Board (Alma surfista: Una historia real de fe, familia y lucha por regresar a la tabla). Tres años después, Becky Baumgartner dirigió un cortometraje basado en su historia, que se proyectó en varios festivales de todo el mundo. En 2011, la vida de la joven surfista se llevó a la gran pantalla, dirigida por Sean McNamara y protagonizada por Anna Sophia Robb. Un dato curioso es que la propia Bethany dobló a la protagonista en las escenas de surf. Esta película es una de las mejores películas de surf que existen.

Perder la extremidad no supuso un cambio drástico en su vida y la joven es un ejemplo de superación. Además de seguir surfeando, se casó con Adam Dirks en 2013, tuvieron a su primer hijo en 2015 y el segundo en 2017. También escribió en 2014 un libro sobre fitness llamado Body and Soul y actualmente ofrece charlas sobre superación personal. La superación hecha persona, no hay excusas para no aprender a surfear.

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